Esta mañana, de ventana a ventana, Itzi me ha dicho que ha pasado la aspiradora a sus paredes en un ataque profiláctico de tres al cuarto. Me he reido y no se porque. Todo resulta extremadamente natural en esta soledad en la que ni siquiera se puede anhelar un abrazo. Antes, hace diez días, andaba marcando el territorio con lagrimas de impotencia porque no encontraba tiempo para escribir, y durante mi encierro el tiempo se me deshace sin escribir.
La creación exige alejarse de la realidad y no consigo hacerlo, Se me ocurren temeridades, como resucitar este espacio que me construyeron porque decían que debía hacerlo. Se me ha ido la olla. Odio los compromisos. ¿Y si me leen?
Es una verguenza, una entrada en 2014 y otra en 2018; la prueba de mi fé.

Hasta que te arrepientas(francamente, espero que no lo hagas) sigue escribiendo así de bonito....
ResponderEliminarCuídate mucho.